Por qué no debemos fiarnos de la edad recomendada en las pasta de dientes.

La inmensa mayoría de las pastas dentífricas infantiles vienen acompañadas de un “desde … años”, “a partir de …”. Los padres se fían de esas edades que aparecen y no miran más allá. Lo que hace que la elección de la pasta sea inadecuada.
Cuando pregunto a las mamás -y papás- en la consulta “¿Qué pasta estáis utilizando con vuestro hijo?” La respuesta suele ser “una infantil a partir de 2 años”. Esa respuesta no me informa de prácticamente nada, debemos saber más acerca de la composición y, sobre todo, de la concentración de flúor.

Hace unos meses publiqué el post  ¿Se debe usar pasta de dientes con Flúor en niños? en el que os explicaba en lo que debemos fijarnos a la hora de comprar una pasta dental. Principalmente, EL FLÚOR. ¿Por qué el flúor? Porque es lo que se ha demostrado, en infinitos estudios, que consigue remineralizar el esmalte del diente. ¿Y eso qué significa? Pues que consigue que la caries pequeñita, que ha comenzado a establecerse en el esmalte, revierta su proceso de avance y se quede “quieta”, por tanto previene el avance y la aparición de nuevas caries.
Para que esto suceda debe estar en una concentración de 1.000 ppm (viene indicado en la parte de atrás de las pastas, junto a los ingredientes). Os lo muestro en la siguiente foto.

 

Las marcas, por algún motivo que desconozco, suelen usar concentraciones bastante inferiores a 1.000 ppm en los niños menores de 6 años. Supongo que será por un posible efecto adverso del flúor al tragarse la pasta. Si usamos la cantidad de pasta que sale en los anuncios (a lo largo de toooodo el cepillo) podemos tener problemas a la larga. Pero ¡la cantidad que hay que poner es muy inferior a esa! Os muestro en esta foto cuales son las cantidades adecuadas en los niños:

cantidad de flúor

Si aplicáis la cantidad correcta, el bote de pasta os va a durar mucho más tiempo (incluso más de un año si es un bebé). Así que no tiene sentido comprar una pasta dental con una concentración pequeña y tener que poner una cantidad inmensa en el cepillo y que el niño se trague la pasta, se agobie con la espuma y el cepillado termine durando 10 segundos. Es mucho más seguro y coherente aplicar la mínima cantidad pero con una concentración adecuada.

¿Y si quiero usar pasta sin Flúor? Pues lava con agua, porque cualquier otra pasta va a tener los mismos resultados que el agua… ninguno. Bueno, como mucho, con una pasta sin flúor la boca le puede oler a fresa unos minutos pero poco más. Bromas a parte, hay otro componente en las pastas, el xylitol, que últimamente se está introduciendo en las pastas infantiles pero, hasta el momento, no ha conseguido igualar al flúor. Aunque próximamente os hablaré del XYLITOL.

Resumamos: NO comprar ninguna pasta de dientes fijándoos en la edad que aparece en el envase, dadle la vuelta y mirar la concentración de flúor (mínimo 1.000 ppm). Y no os paséis con la cantidad que ponéis en el cepillo 😉

¡Gracias por leerme!

Laura Bobillo, odontopediatra.

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